Al celebrarse el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, se destacó que el mundo “necesita, hoy más que nunca, sistemas educativos inclusivos para responder a la presión que la Covid-19 está ejerciendo sobre el aprendizaje”.
La subdirectora general de educación de la Unesco, Stefanía Giannini, aseguró que los planes de recuperación del aprendizaje y de financiación tras la pandemia “no deben ignorar a las personas más desfavorecidas” y destacó que alumnos y alumnas con discapacidad “tienen diez puntos porcentuales menos de asistir a la escuela”.
Giannini, al celebrarse el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, destacó que el mundo “necesita, hoy más que nunca, sistemas educativos inclusivos para responder a la presión que la Covid-19 está ejerciendo sobre el aprendizaje”.
“Aún antes del cierre de las escuelas, los alumnos y las alumnas con discapacidad tenían 10 puntos porcentuales menos de probabilidades de asistir a la escuela que sus pares sin discapacidad”, precisó Giannini en un comunicado de la Unesco.
Indicó además que “la mayoría de las plataformas de aprendizaje a distancia no han sido diseñadas teniendo en cuenta al alumnado con discapacidad”.
La funcionaria marcó como problemático “que las leyes del 42% de los países de América Latina y el Caribe establezcan que las y los estudiantes con discapacidad deben ser educados en entornos separados, y que sólo el 16% de los países de la región aboguen por una educación inclusiva”.
En este sentido, precisó, además que “aún existen 9 países (de la región) que no recolectan datos sobre la niñez con discapacidad. Esto hace que las personas más marginadas sean invisibles a los ojos de los responsables políticos y permite que la exclusión continúe aumentando sin control”.
Respecto a la capacitación docente para enseñar a personas con necesidades especiales, Giannini, puntualizó que “más del 50% de las y los docentes en Brasil, Colombia y México informaron que carecían de capacitación profesional para enseñar a estudiantes con necesidades especiales”.
Esto hace que se deba “aumentar la capacitación docente para mejorar la calidad del aprendizaje después de la pandemia, lo que requiere desarrollar programas centrados en la inclusión”.
La educación podría definirse como un mecanismo ingenioso de creación de libertad. Una puerta abierta a la imaginación y a la creatividad originada, entre muchos otros aspectos, por la lectura, que navega en una sociedad de comunicación y de cultura
La lectura nunca pasa de moda, nunca se deja a un lado. Estamos rodeados de palabras escritas en verso, en prosa, en retahílas, en conversaciones de juegos, en canciones de antes y ahora, en forma de arte, en forma de publicación… Siempre con el objetivo de hacer llegar un mensaje que filtramos bajo nuestra perspectiva, es decir, nuestra manera de «mirar» hacia la vida. El célebre escritor y conferenciante, Ken Robinson decía que «la educación eficaz siempre es un equilibrio entre rigor y libertad, tradición e innovación, el individuo y el grupo, la teoría y la práctica, el mundo interior y el que nos rodea».
Los niños crean sus propios espacios de lectura desde las más tempranas edades. Explorando a través del tacto de las pastas y las hojas; desarrollando el oído con la narración de los cuentos; contemplando con la vista las bonitas formas que crean las letras cuando componen palabras; descubriendo el aroma del ir y venir de las páginas; y saboreando las ganas de continuar leyendo hasta conocer el final de cada historia.
El funcionamiento ejecutivo juega un papel muy importante en diferentes aspectos del aprendizaje de la lectura. Es esencial para el desarrollo de la alfabetización e influye en el proceso de comprensión del significado de las palabras. Las funciones ejecutivas permiten el control cognitivo y conductual necesarios para planificar y tomar decisiones adecuadas. También facilitan la realización eficiente de las tareas, sobre todo, si son novedosas o presentan alguna complejidad. Resultan imprescindibles en el proceso académico y el bienestar personal del alumnado.
En palabras de Rousseau: «La infancia tiene su propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras». Esta frase nos conduce directamente a pensar en la libertad de elección. El niño desarrolla su propia capacidad crítica y estrategias de elección en función de sus necesidades y prioridades. Por ello, es importante proponer, y no imponer. Invitarle a descubrir el entorno y educarle sacando a la luz algo que todavía no existe y que influirá en su manera de ser y sentir el día de mañana.
Los espacios llenos de lectura son casa. Una ventana de libertad y conocimiento que hace que el mundo nos parezca más interesante a través de la creación de historias llenas de realidad y fantasía, que conforman nuestra manera de ver la vida. Como dijo el célebre escritor Ramón Gómez de la Serna, «una librería es un andamiaje que se adquiere para edificar el futuro».
En esta actualidad de repentinos cambios, la enseñanza a distancia puede convertirse en presente. Eso depende de los medios y las formas de traspasar la información así como de la motivación para adquirirla. De ahí que busquemos diferentes ingeniosas maneras de incluir la lectura en nuestro día a día y, sobre todo, en la rutina de los más pequeños. ¿Cómo podríamos favorecer la lectura en los niños? A través de dos premisas claves:
Creando hábitos diarios de lectura. Desde los primeros años de vida, los niños aun están explorando el mundo que les rodea. Interactúan con un entorno alfabetizado en el que la escritura está presente en diferentes formas y medios. Los menores empiezan a tener un leve conocimiento de las vocales en su primer contacto con la palabra escrita, por lo que resulta interesante acercarles a los cuentos leyendo las imágenes. Es decir, describiendo lo que aparece en las páginas, construyendo frases que formen una historia cercana a la del libro. Esto favorece el desarrollo de las habilidades lingüísticas aprendiendo vocabulario y utilizando correctamente el lenguaje. Dejar volar su imaginación es realmente importante, les permite descubrir el mundo que les rodea: exploran, aprenden y se desarrollan. A través de estas experiencias, adquieren un sistema funcional del sistema de escritura.
La lectura como un juego. Esta forma recreativa, aumenta la interacción del niño con el medio que le rodea. Entre sus numerosos beneficios encontramos un notable aumento de la autoestima, un incentivo en la imaginación, así como favorecer su inteligencia social y potenciar sus capacidades ejecutivas. En entornos lúdicos se ha observado que se activa el núcleo accumbens del sistema de recompensa cerebral que nos hace sentirnos bien. El juego constituye un mecanismo natural que despierta la curiosidad y nos permite adquirir una serie de competencias básicas para la vida que están en plena consonancia con la naturaleza social del ser humano. Por ello, la combinación de lectura y juego, crea un efecto placentero en las personas; estimula la curiosidad y la creatividad, favorece la autoconfianza; y estimula el desarrollo físico, cognitivo y socioemocional especialmente en las primeras etapas del aprendizaje.
Por último, destacar también, la importancia de la lectura para la gestión y expresión emocional. Cuando despertamos la emoción podemos facilitar la atención y así hacer un uso adecuado de la memoria y aprender. El pensamiento creativo hace participar a diferentes redes neurales que están interactuando que forman parte de los dos hemisferios. Las emociones positivas activan ese insight y tenemos mayor tendencia a desarrollar estas ideas creativas. Sin embargo, cuando estamos cansados o fatigados tenemos mayor tendencia a huir del pensamiento analítico.
«…cuando la luz parece detenerse en todas las cosas y se demora, sobre todo, en el verdor apenas apuntado de los jardines, he bajado a la ciudad para ver jugar a los niños. Me gusta la esperanza que encierran su voces, la inquietud permanente de sus manos, su incasable manera de contemplar el mundo que les rodea para entenderlo, los gestos espontáneos y ágiles de sus pies, sus ojos escrutadores y minuciosos». Mariluz Escribano Pueo, 2010.
La dislalia es un trastorno en la articulación de los fonemas, o bien
por ausencia o alteración de sonidos concretos o por la sustitución de éstos
por otros de forma improcedente.
La dislalia puede afectar a cualquier consonante o vocal.
Así puede
presentarse al defecto referido a un solo fonema o a varios en numero
indeterminado, o afectar tan solo a la asociación de consonante, cuando
estas aparecen unidas en una sola sílaba, omitiendo en este caso una de
ellas.
CLASIFICACIÓN DE LAS DISLALIAS
Según la clasificación etiológica existen 4 tipos de dislalia:
Dislalia evolutiva o fisiológica; consiste en que el niño no articula o
distorsiona algunos fonemas en una fase concreta de su desarrollo
lingüístico. Normalmente desaparecen con el tiempo y nunca deben ser
intervenidas antes de los 4 años, sobre todo /r/ y sinfones.
Dislalia audiógena; su causa está en una deficiencia auditiva. El niño
no articula bien o confunde fonemas semejantes debido a que posee una
correcta discriminación auditiva.
Dislalia orgánica; la causa de la alteración es orgánica. Ésta puede
deberse a que los centros neuronales (SNC) estén afectados en cuyo
caso se denomina “disartria” (forma parte de las alteraciones del
lenguaje de los deficientes motores) o a malformaciones o anomalías en
los órganos del habla como son los labios, la lengua, el paladar... lo cual
se denomina “disglosia”.
Dislalia funcional; la alteración es producida por un mal
funcionamiento de los órganos articulatorios a pesar de no existir ninguna causa de tipo orgánico. Es la más frecuente y sus factores
etiológicos pueden ser:
Falta de control en la psicomotricidad fina: la articulación
del lenguaje requiere una gran habilidad motora, prueba de
ello es que los últimos fonemas en aparecer son /l/, /r/ y
sinfones ya que precisan un mayor control de los órganos
articulatorios.
Déficit en la discriminación auditiva; no percibe
diferenciaciones fonológicas tipo sordo/sonoro,
dental/velar, oclusivo/fricativo.
Errores perceptivos e imposibilidad de imitación de
movimientos.
Estimulación lingüística deficitaria.
De tipo psicológico: traumas infantiles.
Deficiencia intelectual.
EVALUACIÓN EDUCATIVA
En el diagnóstico de las dislalias es necesario recoger y estudiar
muestras del lenguaje en diversas situaciones (habla espontánea, imitación
y lectura), ya que puede variar la producción entre un determinado contexto
y otro.
La valoración final de la evaluación articulatoria tendrá como base la
del lenguaje espontáneo de los niños. En este habla espontánea valoramos
la inteligibilidad respecto a la forma, las dificultades articulatorias y la
generalización de los errores, comparándolos con los producidos en el
habla espontánea.
Se deben pronunciar de forma espontánea una serie de palabras
inducidas por un dibujo, si se observa algún error en la producción se puede realizar la imitación del modelo. Los resultados que obtengamos los
comparamos con los datos que nos proporcionan las escalas de desarrollo
normal y desarrollo inmaduro o patológico.
Antes de establecer un diagnóstico hay que tener en cuenta que es un
desarrollo evolutivo y que muchos de los errores infantiles producidos
pueden considerarse normales según la edad del niño.
TIPOS DE ERRORES DE DISLALIAS La clasificación de algunos errores es: - Betacismo; imposibilidad o defecto de articular la /b/. - Ceceo; vicio de articulación en la que sustituye la S como (c- z). - Hotentotismo; alteración de la articulación de todos los fonemas
(sustitución de todos los fonemas por la /t/). - Mimación; empleo frecuente en el habla del sonido M en palabras
que no la contienen. - Mitacismo; articulación defectuosa de la M. - Picismo; articulación defectuosa de la P. - Rotacismo; articulación defectuosa de la R. - Seseo; pronunciación de la Z como S. - Sigmatismo; imposibilidad de articular correctamente fonema S. Los tipos de errores que nos podemos encontrar son:
Sustitución: el niño articula un fonema en lugar de otro.
Distorsión: aparece cuando el niño produce un sonido de forma
distorsionada e incorrecta pero que no es sustituido por un fonema
concreto sino que su articulación generalmente es aproximada al fonema
correcto.
Omisión: el niño omite el fonema que no sabe pronunciar, sin ser
sustituido por ningun otro, pudiéndose dar la omisión en cualquier lugar
de la palabra.
Inserción: a veces la forma de afrontar un sonido es intercalando junto
a éste otro sonido que no corresponde a esa palabra.
Los aspectos a tener en cuenta por el maestro en el aula son: Lenguaje espontáneo; el maestro atenderá al lenguaje espontáneo del
niño en las diferentes situaciones del aula. Lenguaje dirigido;
Sin referencia visual (haciendo preguntas, a través de canciones
infantiles, refranes, trabalenguas...).
Con referencia visual: a través de fichas.
Imitación provocada de frases, palabras y sílabas: “Juego del eco”
La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún hándicap físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo.
Atendiendo a su carácter específico, los disléxicos son niños y niñas inteligentes que sólo presentan dificultades en tareas relacionadas con la lectura y la escritura. Por tanto, no se consideran disléxicos los niños que tienen un retraso intelectual o madurativo, niños con alguna discapacidad psíquica o física o niños no escolarizados o que estén en situaciones ambientales desfavorables.
En base a su carácter persistente, se suele descartar el diagnóstico de “Dislexia” en niños/as que presentan dificultades evolutivas a la hora de adquirir la lectoescritura, las cuales desaparecen por si solas o tras una breve intervención.
Según el CIE-10, los disléxicos manifiestan de forma característica dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adicciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión, (OPS, 1997). Para Etchepareborda y Habib, 2000, la dixlexia es una dificultad para la descodificación o lectura de palabras, por lo que estarían alterados alguno de los procesos cognitivos intermedios entre la recepción de la información y la elaboración del significado.
A pesar del establecimiento único de unos criterios de exclusión e inclusión para establecer el diagnóstico de la dislexia, hay que tener claro que no todos los niños disléxicos presentan las mismas dificultades y/o características. Por tanto, es esencial hacer un diagnóstico exhaustivo y detallado para poder establecer programas de intervención específicos.
La dislexia es el trastorno de aprendizaje más frecuente entre la población de edad escolar, cuya prevalencia se estima entre un 5 y un 17%, (Shaywitz, 1998), siendo más frecuente en niños que en niñas.
El principal problema que tiene la dislexia es que no es compatible con nuestro sistema educativo, pues, dentro de este, todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo cuál el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos de materias como Conocimiento del Medio, porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura.
El niño/a disléxico debe poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura que tiende a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazar este tipo de tareas. Los padres y profesores procesamos esta conducta como desinterés y presionamos para conseguir mayor esfuerzo, sin comprender que estos niños, realizando estas tareas, se sienten como si de repente, cualquiera de nosotros, nos viéramos inmersos en una clase de escritura china.
Algunas definiciones de Dislexia utilizadas para el diagnóstico de esta patología por organismos oficiales.
En 1970 la Federación Mundial de Neurología define dislexia como “Trastorno manifestado por dificultad en el aprendizaje de la lectura pese a la instrucción convencional, una inteligencia adecuada y buenas oportunidades socioculturales”.
En 1992 en el CIE-10 se define dislexia como “Un déficit específico que no se explica por el nivel intelectual, por problemas de agudeza visual o auditiva o por una escolarización inadecuada”.
En 2002 el DSM-IV-TR (APA,2000) se engloba la dislexia dentro de los trastornos del aprendizaje con el nombre de trastorno de la lectura y se establece que “La característica esencial de la dislexia es un rendimiento en lectura, (precisión, velocidad o comprensión), que se sitúa sustancialmente por debajo del nivel esperado en función de la edad cronológica, del cociente intelectual y de la escolarización propia de la edad del individuo”.
Todos estos sistemas diagnósticos coinciden en los criterios de inclusión y exclusión indicados, así como en el origen constitucional relacionado con una alteración en el neurodesarrollo.
En 2008 la Consejería de Educación, Ciencia e Investigación de la Región de Murcia, establece en su Guía de Actualización sobre la Dislexia del Desarrollo una definición muy completa sobre el termino dislexia considerándola como “Aquella condición relacionada con una alteración en el neurodesarrollo que lleva consigo una discapacidad específica y persistente para adquirir de forma eficaz las habilidades lectoras, a pesar de presentar un nivel intelectual adecuado, disponer de los oportunos recursos escolares y sociofamiliares, buena disposición y motivación hacia el aprendizaje y no presentar ninguna deficiencia neurológica, psíquica ni sensorial.
Las investigaciones de la Neurociencia han cobrado cada vez más interés en el mundo docente, dado que esta disciplina permite dilucidar cómo aprende, recuerda y olvida el cerebro, procesos importantes en el proceso de enseñanza- aprendizaje, según expertos en la materia.
Los docentes también son conscientes de su relevancia. El 83,9% de los encuestados en un estudio del grupo de Investigación y Desarrollo Educativo Inclusivo (IDEI) de la Universidad de Málaga, sobre una muestra de más de 100 estudiantes de carreras docentes y profesores, piensa que la Neurociencia debe ser incluida en el currículo de la formación inicial, según ha informado María Jesús Luque Rojas, Doctora en Psicología especializada en Neurociencias y Psicobiología, en declaraciones a Educaweb.
Pero ¿qué es la Neurociencia y en qué se diferencia de la Neurociencia educativa y la Neurodidáctica? ¿Qué aporta esta disciplina a la educación? ¿Cómo pueden aplicarse sus hallazgos en el aula?
Neurociencia, Neurociencia educativa y Neurodidáctica: sus diferencias
La Neurociencia investiga el funcionamiento del sistema nervioso y en especial del cerebro, con el fin de acercarse a la comprensión de los mecanismos que regulan el control de las reacciones nerviosas y su comportamiento. Las investigaciones en esta área han revelado, por ejemplo, que la curiosidad y la emoción juegan un papel relevante en la adquisición de nuevos conocimientos.
Por su parte, la Neurociencia educativa es "una disciplina que pretende integrar los conocimientos neurocientíficos acerca de cómo funciona y aprende el cerebro en el ámbito educativo", explican Anna Carballo Márquez y Marta Portero Tresserra, psicólogas y doctoras en Neurociencias en su libro 10 ideas clave. Neurociencia y educación. Aportaciones para el aula (2018).
La Neurociencia aplicada a la educación o Neurociencia educativa es denominada también como Neuroeducación. No obstante, algunos investigadores en este ámbito prefieren evitar este último término.
La Neurociencia educativa "nos ayuda a saber cómo funciona el cerebro y cómo intervienen los procesos neurobiológicos en el aprendizaje, para favorecer que éste sea más eficaz y óptimo. La Neurodidáctica toma todo este conocimiento para aplicarlo didácticamente al aula", explica por su parte Anna Forés, Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesora en la Universidad de Barcelona, en declaraciones a Educaweb.
¿Qué aporta la Neurociencia a la educación?
La Neurociencia educativa puede ayudar a los docentes a entender cómo aprenden sus alumnos y alumnas, así como "las relaciones que existen entre sus emociones y pensamientos, para poder así ejecutar la enseñanza de forma eficaz", añade Forés.
También aporta conocimientos acerca de "las bases neurales del aprendizaje, de la memoria, de las emociones y de muchas otras funciones cerebrales que son, día a día, estimuladas y fortalecidas en el aula", explica Luque Rojas, quien también es profesora en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga y de la Universidad Internacional de la Rioja.
Para la experta, la investigación desde la Neurociencia debe servir para ayudar a diseñar mejores métodos de enseñanza, currículos más ajustados y mejores políticas educativas. "Debemos conseguir que el aprendizaje sea más útil, más creativo, más rápido, más intenso, más ameno, y cada vez tenemos más información sobre cómo hacerlo", asegura.
Los hallazgos de la Neurociencia, como los que se mencionan a continuación, deberían tenerse más en cuenta en la práctica docente. Así lo indican el artículo Neurociencias y educación: una puerta abierta hacia el desarrollo humano, elaborado por la Asociación Educativa para el Desarrollo Humano, para la Organización de los Estados Americanos; como Jesús G. Guillén, autor del blog Escuela con Cerebro y profesor del Posgrado en Neuroeducación de la Universidad de Barcelona.
El cerebro tiene una capacidad de adaptación durante toda nuestra vida, conocida como plasticidad cerebral, responsable de que este órgano se remodele y adapte continuamente a partir de las experiencias que vivimos y de lo que aprendemos.
Aprendemos más y mejor en interacción y cooperación social porque el cerebro está diseñado para vivir y convivir en sociedad.
Un nivel alto de estrés provoca un impacto negativo en el aprendizaje.
Las emociones y el estado de ánimo afectan de manera positiva o negativas al cerebro y sus funciones.
Las experiencias directas y multisensoriales propician que las personas aprendan mejor.
Los ejercicios y el movimiento están conectados con el aprendizaje.
La música y el arte transforman el cerebro y favorecen una experiencia más efectiva de aprendizaje.
La capacidad del cerebro para guardar información es ilimitada y maleable.
Factores como la alimentación, la calidad del sueño, el entorno socioeconómico y cultural, las lesiones cerebrales, la genética y los aprendizajes previos consolidados ejercen influencia en el cerebro y por ende la manera que aprende.
El estrés, la tristeza, la soledad o una mala condición física pueden perjudicar el buen funcionamiento de la corteza prefrontal del cerebro, responsable de las llamadas funciones ejecutivas (control inhibitorio, memoria de trabajo y flexibilidad cognitiva), que son fundamentales para el desarrollo académico y personal del alumnado.
Cómo mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje, según la Neurociencia
He aquí algunos consejos para mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje que se basan en los hallazgos de la Neurociencia y que han sido mencionados por diferentes expertos:
1. Provocar emociones en el alumnado y despertar su atención
Se ha demostrado científicamente que la emoción es el motor del aprendizaje. No se consigue un conocimiento al memorizar, ni al repetirlo una y otra vez, sino al hacer, experimentar y, sobre todo, emocionarse. Por ello, los docentes deben emocionar a sus estudiantes en sus clases y despertar su atención y curiosidad, dado que sin ellas no hay aprendizaje. Un ejemplo sería que los docentes interrumpan su intervención en clase cada 15 minutos con anécdotas emotivas, acertijos, materiales audiovisuales, juegos, etc. que llamen la atención del alumnado.
"La atención es un recurso muy limitado que es imprescindible para que se dé el aprendizaje, por lo que puede resultar útil fraccionar el tiempo dedicado a la clase en bloques con los respectivos parones. En la práctica, queremos que el nivel de activación del estudiante sea el adecuado. Los extremos son perjudiciales, tanto el defecto (dormidos), como el exceso (ansiosos o sobreestimulados)", explica Guillén.
"Hay que tener en cuenta al alumnado y sus intereses. Favorecer su autonomía en el aprendizaje, que su trabajo tenga sentido pero que, sobre todo, ellos sean conscientes y lo reconozcan. Hay que trasladar e instaurar la premisa de emocionar para aprender", recomienda por su parte Luque Rojas.
En base a esta premisa, es recomendable generar climas emocionales positivos en los entornos educativos, donde tanto docentes como estudiantes asuman los errores de manera natural, cooperen entre ellos y participen activamente en todo el proceso de aprendizaje.
2. Valerse de las artes para favorecer procesos cognitivos
Los docentes deben "reconocer posibles activadores del aprendizaje, desde diferentes vías como la música, plástica, artes escénicas, ajedrez, teatro… reconocidos como favorecedores de procesos cognitivos, sociales, morales…", indica Luque Rojas.
Según algunas investigaciones que analizan los beneficios de la educación artística en el alumnado, si se integran las actividades artísticas en la enseñanza de otras asignaturas, sea química, lenguaje, matemáticas o ciencias, el alumnado mejora su memoria a largo plazo. Asimismo, las actividades artísticas incrementan las emociones y promueven el pensamiento creativo, que a su vez favorece el aprendizaje.
3. Convertir el aula en una pequeña comunidad de aprendizaje
El cerebro es un órgano social que aprende de otros y con otros. Por ello es importante impulsar el trabajo cooperativo en clase. Para lograrlo se puede cambiar la disposición del aula tradicional a una que propicie la cooperación entre iguales, como sería formar grupos de 4 o 5 estudiantes.
También conviene llevar a cabo metodologías educativas innovadoras que propicien el trabajo grupal y la participación del alumnado, como aprendizaje basado en proyectos (ABP), aprendizaje-servicio, aprendizaje cooperativo, flipped classroom, etc.
4. Llevar a cabo experiencias multisensoriales y en contacto con la naturaleza
Emplear diferentes recursos en las clases para presentar la información de forma atractiva, y también interactiva, puede favorecer el aprendizaje. Las metodologías educativas que permiten que el alumnado perciba el mundo a través de todos sus sentidos ayudan a que el aprendizaje sea mucho más significativo, como puede ser la gamificación de los contenidos didácticos.
"La Neurociencia aplicada a la educación supone un cambio en la forma de enseñar con el objetivo de modificar las clases más tradicionales por medios que requieran la participación del alumno (visuales, vídeos, gráficos interactivos…)", insiste Luque Rojas.
Además, el cerebro ha evolucionado en contacto directo con la naturaleza y los elementos naturales, por lo que su uso en los entornos de aprendizaje resulta beneficioso, según mencionan Carballo Márquez y Portero Tresserra en su libro 10 ideas clave. Neurociencia y educación. Aportaciones para el aula (2018).
5. Propiciar que los estudiantes utilicen el movimiento para aprender
Más juego y más movimiento mejoran el aprendizaje. De acuerdo con Giacomo Rizzolatti, un famoso neurobiólogo italiano, "el cerebro que actúa es un cerebro que comprende". Por tanto, hay que integrar el componente lúdico en el aprendizaje desarrollando actividades que permitan al alumnado moverse mientras aprenden.
"El ejercicio regular puede modificar el entorno químico y neuronal que favorece el aprendizaje, es decir, los beneficios son también cognitivos", considera Guillén en su blog Escuela con Cerebro.
Así pues, diversos investigadores y docentes consideran imprescindible que el profesorado tenga en cuenta los hallazgos de la Neurociencias para mejorar su función y creen que el presente y futuro de la educación está basado en esta disciplina. "Yo apuesto por que todo educador/a sepa sobre Neuroeducación para mejorar su práctica profesional. Si no, sería como estar o seguir aún en blanco y negro ignorando que hemos descubierto el cine en color", concluye Forés.
De hecho, según el estudio Empleo en Educación. 10 profesiones con futuro, elaborado por Infoempleo y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), una de las profesiones docentes con más futuro es la de especialista en Neuroeducación.
1. Progreso del Aprendizaje de los(las) estudiantes de la I.E. o programa. 2. Acceso y permanencia de los(las) estudiantes en la I.E. o el programa.
Compromisos de Gestión Educativa referidos a condiciones:
3. Calendarización y gestión de las condiciones operativas.
4. Acompañamiento y monitoreo para la mejora de las prácticas pedagóigicas orientadas al logro de los aprendizajes previstos en el Currículo Nacional.
5. Gestión de la Convivencia Escolar.
¿Qué pasa cuando algunos de los jóvenes más prometedores de América Latina aceptan el reto de dar clase en algunos de los colegios más necesitados de la región?
Esa es la pregunta a la que desde hace varios años están respondiendo organizaciones como Enseña Chile, Enseña por México, Enseñá por Argentina y los otros siete miembros latinoamericanos de la red Teach for All.
La red, que esta semana celebra su 10 aniversario, actualmente tiene presencia en 46 países de todo el mundo, incluyendo Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay, Brasil y Haití.
Con ligeras variaciones, todos sus miembros trabajan para tratar de convencer a los jóvenes más talentosos de sus respectivos países que dediquen al menos un par de años a la enseñanza al salir de la universidad.
Y para ello, además de capacitación y un seguimiento permanente, estas iniciativas les garantizan a estos profesores "inesperados" -por lo general destinados a escuelas en las zonas menos privilegiadas- un estipendio mensual.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionLa iniciativa logra que muchos destacados jóvenes profesionales desarrollen un vínculo de por vida con el sector educación.
El resultado es que muchos jóvenes que originalmente planeaban trabajar como banqueros, ingenieros, doctores o abogados terminan "enganchados" al mundo de la educación.
"El 97% de los jóvenes que han pasado por Enseña Chile siguen ligados al tema de una forma u otra y el 80% sigue en educación a tiempo completo", le dice a BBC Mundo su director ejecutivo, Tomás Recart. Y algo muy similar ocurre en otros países.
Pero, ¿qué pueden aprender los sistemas educativos de la experiencia de estos jóvenes?
¿Puede este tipo de iniciativas tener un impacto que trascienda la anécdota o el aula de clases a la que llegan a dar?
Image captionLa red celebró su 10 aniversario con una conferencia global sobre educación en Colombia. Foto: Noah Sheldon.
Para averiguarlo BBC Mundo conversó con varias personas ligadas a estos programas en tres países diferentes de América Latina: México, Chile y Perú.
Con sus contribuciones, identificamos estas cuatro claves para mejorar la educación en la región, según los profesores "inesperados" de Enseña.
1. "El problema no es el qué, sino quién"
El chileno Tomás Recart es un buen ejemplo de lo difícil que es sacarse de encima el "virus" de la educación una vez que uno ha sido inoculado con el mismo.
Este hijo de banquero, que se formó como ingeniero industrial con mención en transporte, no parecía destinado a una carrera en el sector. Y él mismo admite que terminó vinculado al mundo educativo un poco por accidente.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionCasi todo el mundo coincide en que la educación es clave para el desarrollo de un país, pero ¿cuántos hacen algo al respecto?
Al terminar la universidad su prioridad era hacerse con un buen mentor y eso lo llevó a trabajar con Andrés Iacobelli, quien acabada de regresar de la universidad de Harvard a fundar el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica de Chile.
"Me tocó servir de puente entre la universidad y comunas de mucha pobreza para tratar de ayudarles a resolver sus principales problemas. Y fueron los propios alcaldes los que me dijeron que el principal problema era la educación", recuerda.
Así empezó un camino que encontró su rumbo definitivo varios años más tarde, cuando en el marco de sus estudios de posgrado en Harvard asistió a una conferencia de Wendy Kopp, cofundadora de Teach for All.
"Su mensaje era: cuando tienes un sistema con muchos problemas que hay que resolver al mismo tiempo, no trates de resolverlos todos por tu cuenta", recuerda Recart.
"En lugar de eso ocúpate de construir puentes para que otra gente talentosa también se familiarice y se comprometa con esos problemas y se sume a los esfuerzos por darles solución", es su resumen de los planteamientos de Kopp.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionEn Chile, el debate sobre la educación ha llegado a las calles.
Según el chileno, eso le hizo comprender que el problema de muchos de los que estaban tratando de mejorar la calidad de la educación "era que estábamos tratando de responder la pregunta equivocada".
"Nos estábamos preguntarnos 'qué' debemos hacer, en lugar de preguntarnos 'quién' es el que tiene que hacerlo", le dice a BBC Mundo.
Y en su caso particular su respuesta fue fundar junto a cinco amigos Enseña Chile -la primera miembro de la familia en América Latina- con la idea de atraer y formar al mejor talento disponible para enviarlo a las escuelas de los lugares con más carencias del país.
Como destaca Recart, el objetivo fundamental de la iniciativa no es necesariamente que estos jóvenes se queden en las aulas de clase, sino que salgan de la experiencia convencidos de que el problema de la educación no sólo es urgente, sino también solucionable y, sobre todo, también un problema suyo.
"El problema no son los profesores, sino un sistema que requiere de muchas manos diferentes en muchos lugares diferentes de la sociedad", le explica a BBC Mundo.
Recart también tiene claro que Enseña Chile no posee la solución a todos los problemas.
Pero desde 2009 la organización ha contribuido a la formación tanto de profesores como de tomadores de decisiones y emprendedores sociales que, desde sus trincheras, siguen peleando la batalla por una mejor educación.
2. "Para mejorar no basta con inyectar dinero"
El caso de Marcia Rivas ilustra perfectamente el efecto multiplicador de la red Enseña, pues sus dos años de experiencia en las aulas de clase informaron buena parte de su trabajo en el Ministerio de Educación de Perú.
Abogada de formación, Rivas inició el programa de Enseña Perú en 2011 y tres años después ingresó al ministerio, ocupando el cargo de directora de educación básica especial hasta el pasado 3 de octubre.
Image captionGracias a Enseña Perú, Marcia pisó las aulas de clase como profesora por primera vez. Foto: Marcia Rivas.
"Yo sabía que tenía que hacer algo social, pero no sabía que iba a ser en educación", dice de un trayecto que, por lo que cuenta, también le ayudó a familiarizarse con realidades muy distintas a las de la conservadora provincia de la que es originaria.
"Pero después de ver lo que se podía lograr poniendo a la gente correcta en los lugares correctos me dije: esto es lo mío, me quedo en el sector público", le dice a BBC Mundo.
La peruana de 29 años no tiene ninguna duda de que el gran desafío de la educación en su país, América Latina "y yo creo que en el mundo" es la inequidad.
"Hay grandes disparidades determinadas por donde nació cada persona. Y eso no nos lo podemos permitir" explica.
Pero también insiste en que el problema no se soluciona únicamente inyectando recursos, pues la inequidad tiene numerosas expresiones, como por ejemplo un niño en Puno que recibe clases en un idioma que no entiende.
Image captionSu experiencia en las aulas fue clave para su trabajo posterior en el ministerio de Educación. Foto: Marcia Rivas.
Según Rivas, después de años preocupados por el tema de acceso, es sólo muy recientemente que América Latina ha empezado a asumir que no basta con tener escuelas, sino que estas tienen que ser buenas.
En su opinión, eso pasa por poner el énfasis en la capacitación de los docentes, pero también en la creación de condiciones para que puedan ejercer mejor su labor.
Y también por "pensar fuera de la caja", entre otras cosas abriendo más la escuela a la comunidad.
"Si tengo que capacitar al docente, ¿por qué no permitirle tener experiencias con otros profesionales, biólogos, ingenieros, etc.?", se pregunta Rivas.
Y es que según ella, esto permitiría que la educación sea permeada por otras visiones, pero también ayudaría a que más actores se sumen al esfuerzo por mejorar su calidad, como busca la filosofía de Teach for All.
3. "Antes de hacer hay que conocer"
Hace poco más de dos años Yujy Navarro estaba dedicada a un trabajo que no le gustaba cuando fue interpelada por la pregunta: ¿quieres cambiar tu país?
La pregunta articulaba la tercera convocatoria de Enseña por México y esta nativa de Guadalajara que ahora tiene 26 años no dudó en dejar su trabajo en una oficina de recursos humanos para postular al programa, que acaba de completar.
Image captionYujy Navarro con sus alunos de segundo grado el último día de clases. Foto: Yujy Navarro.
"Yo siempre he estado convencida de que la educación es lo mejor para cambiar al país, porque lo hizo conmigo", dice Navarro, recordando los problemas que tuvo que enfrentar junto a sus cuatro hermanos por causa del abandono de uno de sus padres.
Ahora está poniendo en práctica todo lo aprendido como parte de su experiencia como maestra en una comunidad rural de Jalisco en su nuevo trabajo: un proyecto educativo de la ONG internacional TECHO en el Estado de México.
"Es lindo poder aplicar todo lo que aprendí. Y la verdad es que todas las herramientas (adquiridas durante su paso por Enseña por México) son aplicables en cualquier trabajo", asegura.
Y lo mismo se puede decir de los principales aprendizajes de su experiencia tratando de dejar su huella en la pequeña escuelita de La Manzanilla de la Paz en la que le tocó trabajar.
Image captionLa red celebró su 10 aniversario con una conferencia global sobre educación en Colombia. Foto: Noah Sheldon.
"Lo peor que se puede hacer es no contextualizar, no conocer el lugar donde uno tiene que implementar sus políticas, sus ideas", le dice a BBC Mundo.
"Muchos ven ideas de otros lugares y las quieren implementar sin pensar en las realidades de la gente. Hay gente con muy buena intención, pero hay que conocer y saber antes de hacer", sostiene.
En su caso, esa recomendación tuvo importantes implicaciones para la sostenibilidad de sus esfuerzos para reducir la deserción escolar, pues basó los mismos en un mejor aprovechamiento de los programas de gobierno existentes, así como en el apoyo directo de una parte importante de la comunidad.
"Una buena parte de los habitantes de La Manzanilla de La Paz es gente mayor que viaja a EE.UU., así que busqué que ellos ayudaran con becas" cuenta con orgullo Navarro, quien también trabajó de cerca con el presidente de la comunidad.
"Uno tiene que preguntarse qué va a pasar cuando me vaya", explica, y luego insiste: "La clave es vincular a todos los agentes, creo que esa es la forma de cambiar".
4. "Los estudiantes son valiosos agentes del cambio"
Tomás Despouy también renunció a su trabajo para responder a la convocatoria de Enseña Chile en 2009, en un momento en que toda la sociedad chilena era interpelada por el debate nacional sobre el futuro de la educación.
Pasó así de Microsoft Chile a dar clases de matemáticas a estudiantes de los 13 a los 17 años en una escuela ubicada en una localidad más o menos céntrica de Santiago donde abundaban los jóvenes en situación de riesgo.
Image captionPanal trata de ayudar a que los estudiantes se conviertan en participes de los cambios en el sistema educativo. Foto: Cortesía Panal.
La experiencia fue transformadora y los beneficios de la atención que los jóvenes de Enseña empezaron a dedicarle a sus alumnos rápidamente se hizo evidente. "Pero no nos daba el tiempo ni la energía para acompañar a todos nuestros estudiantes", recuerda Despouy.
"Necesitábamos más manos. Así que nos pusimos a pensar cómo vincular a los otros estudiantes", le cuenta a BBC Mundo.
De esa idea en 2014 nació Panal, una organización que ahora también tiene gemelas en México, Colombia, Perú y Ecuador.
"Nuestro objetivo es ayudar a conformar comunidades de estudiantes que en vez de tener una actitud pasiva se hacen cargo de sus problemas", explica Despouy, actualmente director ejecutivo de Panal en Chile.
Image captionLa organización, nacida en Chile, ahora tiene gemelas en México, Colombia, Perú y Ecuador. Foto: Panal.
"Mucho se hace de arriba hacia abajo y no se están generando los espacios participativos, cuando la participación de los estudiantes puede acelerar los cambios", lamenta el chileno.
"Así que trabajamos para ayudar a que sean más partícipes de su proyecto educativo y a que no estén a la espera de soluciones", le dice a BBC Mundo.
El modelo de Panal es organizar sesiones sabatinas con los estudiantes interesados para ayudarles a desarrollar habilidades e identificar y trabajar sobre sus problemáticas de la mano de universitarios y profesionales que trabajan como voluntarios.
"Los estudiantes pueden ser valiosos agentes de cambio", resume Despouy.
Una visión que también encierra otra posible clave para mejorar la calidad de la educación en América Latina.
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